Kryjivka

Kryjivka

Lviv, localizada al oeste de Ucrania y a tan sólo hora y media de la frontera con Polonia, es una ciudad subestimada y desconocida por muchos pero muy encantadora que lleva el orgullo ucraniano muy en alto. Por ello una visita a esta ciudad no puede estar completa sin ir a uno de sus lugares más emblématicos.

Kryivka es un bar-restaurante cuyo significado es “búnker subterráneo o refugio clandestino”. La temática de esta taverna recrea los tiempos del Ejército Insurgente Ucraniano, en los que soldados partisanos se reunían en estás kryivkas para planear los combates a la armada soviética.  El interior es de madera y además puede ser considerado como museo, ya que cuenta con fotografías de los soldados partisanos, estandartes en ucraniano, así como armas y otra artillería utilizada, lo mejor es que uno las puede tocar.

Kryjivka_Lviv

Probando las armas

Para poder disfrutar de un buen ambiente con música en vivo y meseros con uniforme militar, hay que saber encontrar este secreto bar y saber la clave de acceso. Para poder llegar basta con caminar por el medio de Plaza del Mercado (Rynok Square) en dirección norte, hasta pasar un centro de información turística y cerca de la parada del tranvía hay que buscar una enorme puerta de madera con una ventanilla.

Cuando por fin se encuentra la puerta, sólo hay que tocarla, a lo que un guardia gritará “Slava Ukraini!” (Gloria a Ucrania) y uno tiene que responder con la palabras “Heroyam slava!” (Gloria a lo Heroes), para poder obtener acceso al lugar y disfrutar de un pequeño vaso de aguamiel ofrecido por el mismo.

Balaklava

Balaklava_tunel

Viajar por Crimea es una gran experiencia donde se pueden encontrar montañas, playas, ciudades antiguas y muchos monumentos.

A tan solo 40 minutos de Sevastopol se localiza Balaklava, una pequeña ex-ciudad convertida en región de Sevastopol, la cual por su ubicación estratégica ha sido escenario de varias guerras y fue un sitio de gran importancia durante la era soviética.

Balaklava_museo

Para llegar desde el centro de Sevastopol, se puede tomar los minibuses “marshrutka” 20 o 12 que llevan a la parada denominada km5, donde se toma el minibus 9 que va directo a Balaklava. La parada km5 es un mercado con una base de otras marshrutkas, por lo que hay que buscar el que dice Balaklava.

En Balaklava se pueden encontrar monumentos, un fuerte, montañas que ofrecen una espectacular vista del Mar Negro, pero el mayor atractivo es la base naval submarina construida por los Soviéticos dentro de una de la montañas a principios de la Guerra Fría, la cual también podía servir de albergue hasta para 3000 personas en caso de algún ataque atómico directo.

La base cerró en 1993 y el último submarino ruso partió en 1996, por lo que los Ucranianos decidieron convertirlo en el Museo Naval de Balaklava, el cual ofrece acceso a diferentes túneles donde se pueden apreciar diversas exhibiciones con armamentos, uniformes y otros artefactos elaborados durante la Guerra Fría.

Balaklava_torpedo

La entrada al museo cuesta aproximadamente 2 euros (en moneda local) y se requiere guía para accesar, por lo que hay que esperar a que la gente se acumule para tomar las visitas programadas. La única desventaja es que el recorrido es explicado en ruso y los nombres y descripciones están escritas en ruso. No obstante, no deja de impresionar estar en una base soviética y ver el largo canal por donde se construían y salían los submarinos a mar abierto.

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